La ingeniería ante la contaminación lumínica

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juanjaen
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La ingeniería ante la contaminación lumínica

Mensajepor juanjaen » 26 May 2006, 19:20


Ramón San Martín.

Profesor Titular. Universitat Politècnica de Catalunya

Entre las diversas formas de contaminación ambiental, la contaminación lumínica es poco conocida desde un punto de vista público, e incluso, técnico. La entrada en vigor del reglamento para la prevención de la contaminación lumínica en Cataluña (Decret 82/2005), la ha convertido en un tema de actualidad y, muchas veces, polémico.

Los años ochenta del pasado siglo representaron para el alumbrado artificial un punto de inflexión: tanto por motivos sociológicos, como políticos, técnicos y económicos, las instalaciones de alumbrado artificial experimentaron un brusco crecimiento en intensidad y también en extensión. Podríamos decir que “el vaso se desborda”, que la luz se vierte fuera de sus espacios propios, e inunda la noche de resplandores y claridad. La Unión Astronómica Internacional denuncia que el incremento de luminosidad del fondo de cielo impide recibir información de los astros y que los observatorios se ven obligados a alejarse de las zonas densamente habitadas, con los consiguientes costes y dificultades. Poco mas tarde, los biólogos comienzan a observar que la luz proyectada hacia el cielo o los espacios naturales, causa trastornos a las aves migratorias, insectos, anfibios, mamíferos…es decir: a la fauna en general – y especialmente la de vida nocturna – y, como va descubriéndose, también a muchas especies vegetales. Además, toda esta luz que molesta y perjudica, implica un consumo energético innecesario. No se trata tan sólo de un malgasto energético: es además, un consumo de energías perjudicial.

Desde la perspectiva legal, a finales del Siglo XX comienzan a desarrollarse en diversos países leyes, reglamentos, ordenanzas…con la intención de contener y reducir este fenómeno. En España, la Ley del Cleilo del año 1988 es la primera disposición que hace referencia a esta problemática, pero afecta únicamente a la isla de La Palma y un sector de la de Tenerife, sede de importantes observatorios astronómicos de carácter internacional. Cataluña es la primera autonomía española en dotarse de una Ley –año 2001 – y también la primera en desplegar su Reglamento – año 2005 -. En estos momentos, las comunidades de Baleares y Navarra disponen ya de su ley en esta materia, mientras que otras comunidades la están desarrollando y existe una propuesta al Senado para desplegar una ley de ámbito estatal.

Estamos, entonces, en la fase inicial de su aplicación y, como era previsible, plantea una polémica de carácter público que hasta el momento había llegado sólo a ámbitos profesionales. En ambos casos, sin embargo, es a mi parecer, una polémica mal planteada.

Parece existir una opinión muy generalizada que interpreta que la protección del medio nocturno significa apagar luces, y no es así. La sociedad actual necesita del alumbrado artificial para su actividad, su seguridad, su confort y su satisfacción. No se trata de no iluminar, sino de iluminar bien. Por ejemplo: ¿que hace la farola de la imagen, invadiendo la privacidad de su entono, aparte de desperdiciar energía y molestar a los vecinos? O bien, ¿quién paga los kilowatts/hora necesarios para la indeseada iluminación?

Estas son las luces que el reglamento debe reglamentar y reformar, no las que iluminan espacios que necesitan luz, en los cuales la iluminación debe existir y con nivel suficiente para su función y decoración. Porque es compatible aprovechar espacios con iluminación suficiente sin perjudicar el medio nocturno. No representa un coste superior y, además, se ahorra consumo energético. ¿Quién tiene la culpa de esta percepción equívoca del problema? Como siempre, la administración: era algo tan previsible que ya la ley del año 2001 planteaba el desarrollo de una labor pedagógica y de información que hasta el momento no se ha producido. Me gustaría que los que relacionan reglamento con oscuridad, pudiesen visitar la Isla de La Palma. Allí, debido a la existencia de importantes observatorios astronómicos, se aplica un reglamento mucho más estricto y exigente que el nuestro, y no por ello el turismo ha dejado de acudir, ni se ha reducido la vida nocturna, ni hay una especial problemática de seguridad ciudadana; al contrario, se ha generado una nueva fuente de turismo atraída por la pureza de su cielo nocturno. El alumbrado cumple todas sus funciones sin contaminar. Y resulta más barato.

Vemos, entonces, que astrónomos y ecologistas sufren las consecuencias de la expansión de la contaminación lumínica. ¿Y los ingenieros? Nosotros somos generalmente los responsables del proyecto y gestión de las instalaciones de iluminación, y hemos de poner en consideración que la influencia de nuestra acción profesional no se limita a la zona que debe iluminarse y a sus usuarios (peatones, conductores, deportistas, espectadores, ...), sino que llega a otros ámbitos, algunos tan lejanos que las estrellas. Las reacciones se pueden plantear de dos maneras. Por una parte, la iluminación es beneficiosa para la sociedad humana. No la podemos limitar porque unos señores quieran ver las estrellas o molesten a los animales del bosque. Por otra parte, ¿es técnicamente posible reducir la contaminación lumínica? Si, y además, fácilmente. ¿Aumenta el coste de alumbrado? No, al contrario, economiza energía. ¿Qué beneficios reporta? Ninguno, y en cambio perjudica los otros. ¿Quién produce y paga la producción de contaminación lumínica? Mi instalación. Entonces, ¿Qué gano con esto? Nada. Entonces, perdón, ¿por qué demonios sigo contaminando? ¿por qué perjudicar a otros y a nosotros mismos, cuando es simplemente aplicar pequeñas soluciones? Para cualquiera de las dos actitudes, somos generalmente los ingenieros quienes hemos de enfrentar esta problemática. Y, está claro, el tema no es tan sencillo: surgen problemas en la aplicación de un reglamento de contaminación lumínica: luminarias ya existentes que se deben reformar, con la correspondiente y necesaria inversión; iluminación innecesaria o excesiva que habría que limitar, pero ya sabemos cómo es de difícil renunucair a eso que tiene; y, seguramente, unos cuantos más.

Sobre todo esto se pueden discutir los términos, la tolerancia, las ayudas económicas... en definitiva, dialogar. Pero lo que no tiene ningún sentido es seguir haciendo mal las cosas -continuar malgastando energía o perjudicando el medio ambiente y también a los seres humanos- cuando se puede evitar fácilmente. Hace pocos días, en una entrevista, preguntaban al Sr. José Montilla, Ministro de Industria, si prefería la luz eléctrica o la de las estrellas, y su respuesta fue: "Depende, una es necesaria para trabajar, pero para pasear prefiero las estrellas". Sabiduría.

Con todo esto, la pregunta es: ¿es perfecto el reglamento? Bueno, tampoco tanto. El reglamento tiene aspectos equivocados, algunas incorrecciones y, desde el punto de vista técnico, alguna otra barbaridad inexcusable, fruto -parece- de la tozudez. Pero es igual, aquí está. La herramienta de la que disponemos, imperfecta como todos los reglamentos, espera que su aplicación práctica la polemice y la matice, o la inutilice totalmente. Y esto es lo que hace mal, porque sinceramente -y deseo equivocarme- no aprecio interés ni impulsos por parte de sus directos responsables por esta aplicación tan necesaria. Muchos municipios tienen como única información una carta con la fecha de su aprobación. Éstos intentan aplicarlo y no reciben información, ayuda o soporte; la zonificación que se habría de haber comunicado no existe, ni hay procesos de homologación, etc. Ya se sabe que no se puede llegar a todo a la vez, pero es claro que con una dedicación de recursos que no llega al 1% del posible ahorro de facturación energética, no se llegará a mucho.

Así entonces, continuamos. Una vez más cae e nuestras manos la tarea de aplicar un reglamento para el bien común, y en el cual creemos. Pero no viene acompañado de medios, recursos, ayudas, soporte... Esta vez también seremos capaces de salir adelante.

Dr.

Profesor Titular de la Universitat Politècnica de Catalunya

RFL200
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Mensajepor RFL200 » 26 May 2006, 19:38

Es muy triste que no se haga nada. Ya no unicamente por parte de ministerios de industria sino por parte de los departamentos de medio ambiente, los cuales suficiente tienen con actuar en los casos en que ya no hay nada que hacer (vertidos incontrolados de productos toxicos, vertederos, filtraciones toxicas en aquiferos y en pantanos....) por culpa de la falta de prevision. Tal y como estan las cosas y siguiento el patron de actuacion que tienen quienes han de velar por nuestro bienestar, aqui nadie hara nada hasta que sea demasiado tarde. Llegado ese momento solo quedara lamentarse y buscar responsabilidades, como siempre.

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teteca
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Mensajepor teteca » 26 May 2006, 20:12

Me sorprenden que este tipo de declaraciones las hagan politécnicos de la iluminación cuando, precisamente ellos son los primeros en poner bombillas a todo cuanto a su alrededor acontece.

Parece que en iluminación hay mucho trabajo por hacer, la Contaminación Lumínica invita al estudio de nuevas alternativas lumínica y abre nuevos horizontes en cuanto a una iluminación correcta y bien aprovechada, el progreso debe ir en tanto a las circunstancias de una sociedad en desarrollo, no se trata de apagar luces sino de iluminar mejor. Me parece muy positivo que los ingenieros empiecen hablar de esta forma y, esperemos que estos pensamientos se contagie por todo el sector luminotécnico.

Después tenemos los políticos, pero eso ya es otro cantar.
Nuestra propia luz, nos afecta la capacidad para poder ver.

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HAL9000
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Mensajepor HAL9000 » 26 May 2006, 22:21

Hola Teteca:

Siento disentir completamente de tu opinión.

Soy Ingeniero de Caminos, trabajo en una consultora de proyectos y veo todos los días como funciona el sector de la ingeniería y de las obras públicas. (Tranquilo, que no me lo he tomado por lo personal, eh).

El asunto de los requerimientos y prescripciones de un proyecto es de competencia casi exclusiva de la administración contratante (en el caso de un proyecto para la administración pública) y del cliente que corresponda en caso de contratación privada, ambos sujetos a todo lo dispuesto en la legislación vigente.

La mayor parte de las veces no es un tema de irresponsabilidad de los proyectistas el que se construyan auténticas barbaridades, se contamine (lumínica y medioambientalmente) o se ejecuten obras mal hechas.

En el caso de proyectos promovidos por alguna administración del Estado, Comunidad Autónoma o Ayuntamiento, que son los que conozco personalmente, es la administración quien obliga al proyectista a aceptar ciertos condicionantes que se deberán luego cumplir durante la construcción y funcionamiento de la obra y que son los que de verdad determinan la calidad de la misma (el "Pliego de Prescripciones" y lo que luego determine la "Dirección de Obra"). Tanto los proyectistas como los constructores se pliegan siempre a esas exigencias (si bien es verdad que los constructores racanean y regatean todo lo que pueden, pero sigue siendo competencia de la administración el aceptar los regateos).

Muchííííííísimas veces estos condicionantes son producto de algún tema mediático o electoral que nada tiene que ver con la calidad de la obra final. Por ejemplo si se construye una obra singular, la administración de turno suele querer que refulja más que el Sol para que se recuerde durante eones quien fue el que la construyó y se ilumina muy por encima de las necesidades reales.

El tema me parece que aún es más grave en lo que se refiere a las autoridades de ámbito más local. Los intereses (casi siempre privados) que se pueden generar por ejemplo en la construcción de una urbanización en un pueblo de la Sierra, en la construcción de un centro comercial, parque temático o cualquier otra cosa, pueden ser tan grandes que lleguen a "relajar" las voluntades más determinadas a garantizar el interés público.

Si el "HERÓN CITY" de Madrid (Un centro comercial del que abominamos todos los aficionados a la astronomía) tiene unos focos que te cagas de grandes apuntando al cielo infinito, no es por que a un ingeniero se le ocurriera hacer una "escultura de luz", es porque quien pagó el centro comercial quiso que se vieran sus carteles casi desde Ávila para hacer una publicidad bien agresiva.

En mi opinión la responsabilidad es casi exclusivamente de la administración. Debe ser ella quien exija parámetros verdaderamente de calidad en los proyectos que se van a ejecutar y obligar a los intereses privados a hacer lo propio. No se trata tan solo de respetar la legalidad, que esa la doy por sentada, si no de mejorar aquellos aspectos en los que la ley todavía no se ha pronunciado.

Además es responsabilidad de todos nosotros el hacer llegar a oidos de los legisladores nuestra voluntad y exigir que se cumpla y que se ahorre en enrgía eléctrica, que el consumo sea más racional y eficiente y que se consigan unos cielos bien negros.

Un saludo a todos y siento haberme alargado tanto.
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teteca
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Mensajepor teteca » 26 May 2006, 23:38

A ver HAL9000

Tal vez no me he expresado del todo bien o no he sabido trasmitir mi gran satisfacción que me reporta escuchar este tipo de declaraciones, máxime viniendo de personas como estas.

No culpo a la ingeniería de este mal que tanto nos atormenta, (ni mucho menos), pero sí me consta que la mayoría de luminotécnicos se afanan en poner muchas bombillas e iluminar cualquier resquicio de una simple habitación, demostrando así su habilidad en el tema de la iluminación y, no quiero que me mal interpretes de nuevo, si no que ingenieros de la iluminación pueden ser una baza muy importante en la lucha contra la C.L. e incluso pienso que más que los ecologistas quién debe estar en este barco son ellos que en realidad son los expertos en la materia y quienes más pueden contribuir por la erradicación de la C.L.

Cierto que la administración y las entidades políticas, bien sean municipales, autonómicas o estatales, son las mayores culpables de que proyectos de obras no se culminen con unas ciertas garantías e incumplan ciertos requisitos y normas a seguir, pero eso ya lo sabemos, o por lo menos lo tenemos asumido, ¿o no?. Yo lo que avalo y apremio es que los profesionales de la iluminación tomen conciencia de lo que es la Contaminación Lumínica y se preocupen por el tema, nada más.

Creo que al final estamos hablando lo mismo. :wink:
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anubis
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Mensajepor anubis » 19 Jun 2006, 20:57

Si un centro comerical , como los que se esta haciendo ahora, que son enormes y ahora muy comunes, tiene que pensar en la contaminacion Luminica, no habrian puesto ni el primer ladrillo. Un comercial quiere iluminar bien su establecimiento para atrapar la mayor clientela posible. No creo que reparen ni muchos menos en un cielo osucro. Cuando una ciudad contra mas iluminada este, se supone que mayor es su grandeza.. Edificios altos, calles bien iluminadas, ect.. La verdad es que es muy triste que tenga que salirme de madrid para ver una maldita estrella.. y de zonas oscuras ni hablar... no econtrado todavia ninguna en fuenlabrada.. me di un paseo y ni si quiera en los parques. Tengo dos parques cerca de mi piso, y estan mas iluminados que la misma Puesta del sol, parecen los focos de un estadio de futbol.

El problema solo tiene una solucion,, coje tu telescopio y al campo, y si no puedes te dedicas a ver a las cortinas del vecino de enfrente.

Es un comentario..... nada más.

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Zaphod
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Mensajepor Zaphod » 20 Jun 2006, 09:43

anubis escribió: Un comercial quiere iluminar bien su establecimiento para atrapar la mayor clientela posible.


Ojo, que confundimos términos. La tendencia actual es a iluminar mucho que no es lo mismo que iluminar bién. La frase que has usado.... me ha traído a la mente al los mosquitos y moscas corriendo hacia las bombillas en una noche de verano... El objetivo es simplemente llamar la atención sobre un edificio, no sobre sus productos. Y eso es legislable; otras formas de llamar la atención, como las sonoras, están reguladas... No todos los comerciales obran igual, algunos se limitan, en este caso sí, a iluminar de forma adecuada su escaparate.

Sobre los ingenieros: sí les doy parte de culpa, pues son los más capacitados para ejercer de "apóstoles" de los cielos oscuros, simplemente haciendo de vocecilla que diga.... "vas a desperdiciar mucho dinero, ilumina de esta otra forma y con lo que ahorres, construye esto otro, te cuelgas la medalla de ecologista y de economista a la vez"... al concejal o empresario de turno. Lo verde, también vende, si se promociona bien.

Y admito que a muchos antes de lanzarles la vocecila, habrá que limpiarle la cera de los oídos. Incluso a muchos de mis vecinos. Sí, todavía existe el concepto de que mucha luz = progreso.
...en algun lugar alguien debería escribir que este mundo no es más que una enorme piedra redonda...(EUDLF)

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acafar
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Mensajepor acafar » 20 Jun 2006, 12:06

La verdad es que en este asunto los aficionados llevamos las de perder a corto plazo; va a costar mucho mucho trabajo convertir el asunto de la contaminación lumínica en un asunto público. Creo que si le preguntais a la gente NO aficionada a la astronomía que qué les parecen esos inmensos focos de luz apuntando al cielo a la mayoría les dará igual, o hasta les parecerá bonito y simpático.

Una civilización que considere el cielo oscuro, plagado de estrellas, un bien más a cuidar y conservar, será una civilización muy muy avanzada. Nos falta mucho para llegar a eso, pero bien está que al menos se alcen voces es esa dirección como la cita de juanjaen. Por algo se empieza.

Mientras tanto os recomiendo el "Elogio de la sombra" de Tanizaki (ed. Siruela), en el que se defiende la oscuridad como un valor estético frente al resplandor ostentoso. A mí me encanta, pero seguro que a alguno me lo tiraba a la cabeza...menos mal que es muy delgadito.

saludos

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